La casa de Balaguer fue su capilla ardiente
La casa de Balaguer fue su capilla ardiente
La casa solariega de la familia Balaguer Ricardo no necesita mayor identificación.
Todos los dominicanos de mediana edad saben que ésa fue la residencia del doctor Joaquín Balaguer, siete veces Presidente de la República, y de su familia.
Ese segmento poblacional antes mencionado, también recuerda que ahí vivían su madre y sus hermanas Alicia, Isabel Irene y Ema.
En ese lugar, igualmente, se produjeron hechos históricos de transcendencia para todos los dominicanos.
Muchos ilustres visitantes nacionales y extranjeros, incluyendo delegaciones que asistieron a las distintas ‘Toma de Posesión’ del propio presidente Balaguer, fueron recibidos en esa casa, escenario también de muchas conversaciones de Estado, que guardaban celosamente sus augustas paredes, objeto de recuerdo y de mística veneración para muchos conciudadanos, que aún viven.
Fueron esos mismos salones los que sirvieron de capilla ardiente para exponer los restos de su madre y de sus hermanas Isabel Irene, Alicia y Ema, en condiciones de recogimiento casi estrictamente familiar.
Político influyente
Al pie de la escalera que conducía a la terraza y habitaciones del segundo nivel, se esclarecieron malos entendidos y se solucionaron problemas de interés nacional, incluyendo peticiones de índole personal.
Bajo el arco arquitectónico del recibidor se reunieron, el 14 de julio de 2002, personas de todas las clases sociales, cuando el país fue sacudido por la conmoción que causó la muerte del dominicano más influyente en la política contemporánea, en la segunda mitad del siglo pasado, hasta el día de su sentido fallecimiento.
Durante tres días, desde las nueve de la mañana hasta cerca de la medianoche, desfilaron por esa sala amigos y adversarios, por ante el túmulo funerario en el que se exponía el fenecido político. Nadie necesitó orientación para llegar a la Máximo Gómez 25, casa llena de historia y reclamos sociales y políticos.
Antes de su muerte, cumpliendo un deseo de su ya fallecida hermana Ema, procedió a donar la casa a la Liga Dominicana contra el Cáncer, entidad que por su proceder se ha ganado el respeto y el agradecimiento del pueblo dominicano.

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