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Cuando el cáncer no logra apagar una sonrisa


Cuando el cáncer no logra apagar una sonrisa

UNA CHISPA QUE SE MANTIENE VIVA Y UNA VOZ QUE NO CALLA

  • Cuando el cáncer no logra apagar una sonrisa
  • Cuando el cáncer no logra apagar una sonrisa
Alicia Estévez
alicia.estevez@listindiario.com
Evelyn Vásquez, cantante y misionera católica, sonríe con los ojos y con una dentadura que tendría trabajo, sin problemas, en un anuncio de televisión. Su sonrisa asoma, una y otra vez, durante todo el tiempo que estás a su lado. Es su primera carta de presentación. La segunda son los besos. Te besa al saludarte, en medio de la conversación y al despedirse, que puede suceder varias veces.
Mientras la escuchas hablar de Dios, del concierto que ofrecerá este 29 de julio y de su vida, que ha estado en peligro en numerosas ocasiones, por quemaduras una vez y por cáncer dos, piensas en cómo describirla con justicia.
Bastaría con decir que se trata de un ser humano luminoso y cálido. De hecho, la calidez  de su abrazo te toma por sorpresa. Tratas de establecer distancia, para poder entrevistarla, pero te vas acercando y, cuando acaba el encuentro, ella te dice que te quiere y tú le respondes que es correspondida. Así de intensa, arrolladora y convincente es la personalidad de Evelyn, la testigo del amor de Dios, llena de cicatrices, que todo el tiempo habla de estar alegre y feliz.
Su historia, aunque la hayas escuchado antes, te estremece. Ha dado testimonio en el transcurso de dos décadas, aquí y en distintos países. Sufrió abuso emocional cuando niña. Era una veinteañera cuando tomó una mala decisión: agregó combustible a una lámpara encendida, y se prendió como una antorcha humana.
Lo ocurrido transformó su existencia. Le dijo a Dios que si quería se la podía llevar, pero, que si la dejaba vivir, daría testimonio de Él. Entonces pertenecía a un grupo de oración, pero ni pensaba en convertirse en una artista y misionera católica. Sobrevivió y hacia ese destino se encaminaron sus pasos. Su trayectoria incluye pertenecer al Grupo Alfareros, luego continuó cantando de manera independiente y, con su primera producción en solitario, en el año 2004, fue nominada a los premios Casandra, hoy Soberano. Desde hace quince años, encabeza el ministerio “Evelyn Vásquez y Shalom pa’ ti” o “Paz de Dios para ti”.  
 Viva para un fin
Ha dado testimonio en el transcurso de dos décadas, aquí y en distintos países. Era una jovencita cuando tomó una mala decisión: agregó combustible a una lámpara encendida, y se prendió como una antorcha humana.
 “Gracias por este resultado”
Más de 20 años después de aquel accidente con la lámpara, en  diciembre del 2014,  a Evelyn le diagnostican cáncer de mama tipo cuatro. Con el diagnóstico en la mano, sin abrirlo, acudió al Santísimo. “Levanté el sobre, se lo mostré al Señor y le dije: Señor, gracias por este resultado. He aquí a tu hija. Que se haga en mí tu voluntad, pero que detrás de ella no esté la mía”.
La primera quimioterapia que recibió le explotó la flora intestinal. Estuvo nueva vez entre la vida y la muerte. Además de lo difícil del tratamiento, la cirugía que vino después, no solo dejó marcas externas.

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